sábado, 5 de diciembre de 2009

El 1 de Noviembre se dedica a los muertos chiquitos ya que se cree que por ser niños, llegan corriendo primero. Se les prepara una ofrenda con flores y velas blancas, pues este color simboliza la pureza de estos inocentes difuntos. Estas ofrendas se adornan con juguetitos pintados con colores alegres; así, cuando lleguen las ánimas de los difuntos “chiquitos” podrán jugar tal como lo hacían en vida. El perrito Izcuintle, juguete que no debe de faltar en las ofrendas a los niños, es el que ayuda a las almas a cruzar el río Chiconauhuapan, que es el último paso para llegar al Mictlán. Hay que hacer notar que todos los elementos de estas ofrendas están a escala reducida y no debe ponerse ningún elemento de una ofrenda de adulto, ya que de ser así los niños se enojarán, se entristecerán y no comerán lo ofrecido.En la mañana del 1 de Noviembre a las 8 se ofrece un desayuno a estas pequeñas almas. A las 12 del medio día suenan de nuevo las campanas de la iglesia anunciando la despedida de los muertos chiquitos. Es momento de cambiar las flores blancas de la ofrendas por las amarillas de cempasúchil.A las 7 de la tarde hay una tradición muy antigua que comienza con el sonido de las campanas de la iglesia, "la hora del campanero" donde se juntan grupos de niños y adultos del pueblo que llevan campanas, van visitando las ofrendas de las casas de sus amigos, vecinos y parientes, cantando: "a las ánimas benditas les prendemos sus ceritas. Campanero, mi tamal". Recibiendo a cambio tamales, dulces o fruta.
fuente:http://www.lugaresdemexico.com/mixquic.html

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